FILOSOFÍA DE LA INVESTIGACIÓN:

                                   Popper y Kuhn

 

I. La estructura de las revoluciones científicas

 

INTRODUCCIÓN        Hace unos 40 años, parecía que la Filosofía de la Ciencia no daba para más e irrumpieron una serie de obras con un cambio en la concepción acerca de cuál debía ser su objeto. Así, la obra de Thomas S Kuhn "La estructura de las revoluciones científicas" (1961), que quedaría eclipsada por una de las más importantes obras de Karl Popper: "Conjeturas y Refutaciones. El desarrollo del conocimiento científico” (1962).

Asentándose en lo epistemológico,  la cuestión del desarrollo y del conocimiento científico es el principal problema.Y la obra de Kuhn asesta un golpe fatal a la tradición epistemológica positivista.

 

Escribió Javier Muguerza, que la pequeña obra maestra de Kuhn, por su apertura de horizontes, contrastaba de modo ventajoso con el estrecho parroquialismo de la epistemología positivista imperante. Y se van a tener en cuenta importantes aspectos extrínsecos. Este acudir a aspectos ajenos a la ciencia misma, sociológicos y psicológicos, le valió el título a Kuhn de ser un "irracionalista". Por propugnar que hay que preguntarse cómo procede la Ciencia en realidad y no cómo tendría, o pensamos que tendría, que proceder.

La Ciencia no es una serie lineal de descubrimientos e inventos científicos. Es errónea la concepción de que las realizaciones científicas actuales son la herencia de una serie de conceptos y hallazgos, con una depuración de todas aquellas cosas que hoy se definen como inservibles e ingenuas.

Para restaurar el verdadero significado, Kuhn se fijará con especial atención en el proceso de aprehensión de la ciencia por quien quiere dedicarse a la investigación. Y va a elaborar una serie de elementos que estructurarán su teoría de las revoluciones científicas, cuyo elemento vertebral es la noción de Paradigma.

El paradigma es un modelo a seguir, en una comunidad científica, de los problemas que tiene que resolver y del modo como se van a dar las soluciones. Un paradigma comporta una manera de entender el mundo, explicarlo y manipularlo. Son "realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica"

 

Este paradigma aporta:

 1.     una base de afirmaciones teóricas y conceptuales,

 2.     un cierto acuerdo entre los problemas urgentes a resolver,

 3.     unas técnicas de experimentación concretas

 4.     unos supuestos metafísicos que encuadran y dirigen la investigación y sobre los que no hay ninguna duda aunque sean incomprobables

 Esa adhesión a un paradigma común  permite distinguir qué es una Comunidad Científica

 Una Comunidad Científica es un grupo de personas dedicadas a una ciencía y ligadas por elementos comunes (educación, libros de texto, conferencias) para resolver las metas y objetivos de su investigación; se basan sobre un paradigma compartido, plenamente aceptado.

Se puede dedicar a los aspectos más sutiles de la investigación porque no tiene que justificar los principios teóricos ni los conceptos utilizados en su campo.

Así, sobre la base de un Paradigma, hacen Ciencia Normal.

 Ciencia Normal es la que hacen los científicos habitualmente, apoyados en un paradigma que no es puesto en duda y, por ello, es capaz de asegurar a los científicos la importancia de los problemas investigados son, de  desarrollar complicados y costosos aparatos para agotar o extender el campo de investigación al máximo. Depende ello, naturalmente, de que la validez del paradigma se confirme cada vez más y, en segundo lugar, de circunstancias extrañas a él: precisión de los instrumentos, posibilidades de inversión económica, perspectivas que ofrece, consiguiente entusiasmo de los investigadores etc.

La Ciencia Normal facilita la unión entre los hechos y las predicciones de la teoría, forzando a la naturaleza para que se cíña a los límites preestablecidos por el paradigma. El científico, cuando hace Ciencia Normal, debe ser capaz de explicar los hechos reveladores de la naturaleza de las cosas utilizando la observación y la experimentación y comparando los hechos con las predicciones de la teoría según su paradigma.

Su labor ha de ser matematízable y ajustada a la naturaleza, sin ambiguedades y resolviendo los problemas que se presenten durante su investigación. A los problemas extraordinarios que no concuerdan con estos presupuestos, los denominó Kuhn Enigmas.

Los enigmas pueden hacer fracasar un investigación, al científico, nunca a la Naturaleza. Pueden tener una solución, varias o ninguna, y el profesional debe poner a prueba sus conocimientos y su ingenio para resolverlo. El Paradigma capacita para resolver enigmas mediante un compromiso teórico, conceptual, instrumental y metodológico.

 Estos compromisos generan una serie de reglas, siempre posteriores al paradigma y suministradas por él. La Ciencia se rige siempre por paradigmas y las Comunidades Científicas no tienen por qué necesitar un conjunto de reglas (que, teóricamente, no se necesitan , aunque se utilicen).

Cuando la Ciencia entra en un período de crisis, es cuando más se necesita un conjunto de reglas, la confianza en el paradígma se deteriora y se espesa el número de reglas para vencer un poco la inseguridad creciente.

 Aunque los paradigmas no son productores de novedades fácticas o teóricas, sin embargo surgen teorías completamente nuevas que hacen desaparecer el modelo anterior. El Paradigma, no es propenso al cambio; incluso opone una gran resistencia a él; sin embargo, lo genera cuando descubre que la naturaleza de alguna manera viola las expectativas inducidas por el Paradigma que regía la Ciencia Normal" .

 Este delito de transgresión de los límites del Paradígma por parte de la Naturaleza es lo que Kuhn llamó Anomalía.

 Las anomalías hacen que la Ciencia Normal no pueda resolver el problema nuevo sin conmover el paradigma, ya que impone revisarlo y prepara el camino hacia la novedad que, si es importante, generaría el surgimiento de un nuevo Paradigma y se estaría ante una Revolución Científica (Kuhn).

 Una Revolución Científica se genera por los científicos más jóvenes y creativos, tolerantes del derrumbamiento de la Ciencia Normal (cuando ésta fracasa en su propósito de dar solución a los Enigmas). Ellos embisten con una teoría nueva, edifican y ordenan una nueva tradición científica y, la Anomalía, se convertirá en una verdadera crisis paradigmática.

A esa lucha, Kuhn la denomíno tensión esencial, que acaba con el paradigma anterior. Para que en éste la Anomalía provoque una crisis, es necesarío que ponga en tela de juicio fundamentaciones y generalizaciones importantes previas.

El Paradigma anterior quedará invalidado en la confrontación con el mundo y con la nueva teoría y ocupará su lograr un nuevo candidato. Muere una teoría, nace otra.

  Es difícil que la Ciencia llegue un día a tal grado de perfección y acabamiento que no pueda seguir renovándose. Ningún Paradigma es final; todos son provisorios.

 Por mecanismos de cambio de paradigmas, se elige un paradigma y se eliminan los demás. Para Kuhn, la norma válida para preferir uno u otro es la plena aceptación del nuevo por la Comunidad Científica. Esta propuesta Kuhniana ha provocado el enfrentamiento de dos posturas radicalmente opuestas: el racionalismo científico frente al no-racionalismo:

En La Estructura de las Revoluciones Científicas, Kuhn observa que se puede apelar a factores cuya fuerza para persuadir a los científicos de que cambien de opinión, reside únicamente en su aceptación general, pero carecen de fundamento, no hay manera de justificarlos, y, esto condena el proyecto racionalista.

Los racionalistas exigen la justificación de los principios por los que se va a comparar y elegir entre dos teorías, pero Kuhn se va a mostrar escéptico a la hora de establecer criterios objetivos y reglas que obliguen a la balanza a inclinarse a uno u otro lado.

Algunos de las criterios Kuhníanos más de acuerdo con los presupuestos racionalistas son:

1.     Que la teoría sea precisa en sus predicciones para que haya un mayor acuerdo entre naturaleza y teoría.

2.     Que tenga consistencia teórica

3.     Que tenga alcance amplio y simplicidad en la teoría

4.     Que el Paradigma sea fructífero.

 

Kuhn va a apelar a factores psicológicos y sociológicos para enfrentar teorías. Las nuevas teorías nacen de anomalías que no pueden coexistir con los paradigmas de los que surgieron y esto es, justamente, lo que produce la génesis de nuevos modelos. Como la ciencia no es acumulativa, los paradigmas serán incompatibles.

¿Qué razón habrá entonces para elegir una teoría u otra sino la adopción de alguna por la Comunidad Científica? Todas las teorías se adecuan a los hechos, pero de forma relativa. El que concuerde mejor o peor con ellos es algo subjetivo. La adopción de un u otro será decisiva porque comportará una nueva forma de ver el mundo, irreconciliable con la anterior.

Aparecen nuevos temas de estudio, metodologías, problemas y formas de resolución y, por consiguiente, un gran cambio en las normas y reglas de la Ciencia.

Cambiará la forma de ver el mundo en los científicos. Por ejemplo, no es lo mismo el mundo Aristotélco, pequeño, finito y con tendencias, que el Newtoniano, infinito, absoluto y mecánico. El cambio de visión, para Kuhn, afecta tanto a la Ciencia como a la visión que se tenga del mundo y, en alguna medida, al mundo mismo.

Aquí Kuhn toma elementos de la Gestalt donde el concepto fundamental es el cambio de formas (sobre un mismo dibujo se puede percibir una copa o una cara, deduciéndose que lo importante es cómo se mira y bajo qué supuestos y no el objeto observado en sí). Newton y Smith calificaron esta postura de idealista o no objetivista.

Aunque el mundo no cambie materialmente después de una Revolución Científica, el profesional trabaja, de hecho, con un mundo nuevo.

 Lo dado no es lo que  capta la experiencia, sino que está determinado por el modelo paradigmático vigente. En toda percepción hay un factor sociológico y social que determina el modo de aprehensión de lo dado. Su

observación supone un paradigma, un mundo estructurado de una manera particular, tanto perceptual como conceptualmente, no tan fija que haga impensable un cambio.

En las revoluciones científicas, cambian, de una manera bastante importante, los problemas, los datos utilizados, la noción de ciencia y, por ende, la visión del mundo que ésta proporcione para explicar y manipular la naturaleza.

Las revoluciones científicas se hacen invisibles e imperceptibles cuando se inculca la idea de que las teorías evolucionan acumulativa, lenta y gradualmente hasta adherirse a los hechos. Esto, para Kuhn, es un gran error ya que las teorías surgen de una forma simultánea con los hechos a partir de una nueva reformulación científica del paradigma anterior.

Por ejemplo, ante el fenómeno de la caída libre de un cuerpo es sumamente improbable que un aristotélico y un newtoniano galíleano concuerden armónicamente en sus juicios sobre este acontecimiento, haciéndose palpable la incomprensión y la escasa comunicación que padecen los dos grupos. La incompatibilidad de sus paradigmas y de su visión del mundo se lo impide.

El cambio de forma que comporta una revolución científica se lleva a cabo por una serie de razones que son, algunas, extrínsecas a la Ciencia y tíe nen que ver con la personalidad del que las adopta, y otras, las más racionales, son intrínsecas a la Investigación Científica, pero ello no significa que sean más decisivas o tengan un mayor peso en el cambio paradigmático.

 Entre esas razones más racionales y objetivas, Kuhn destaca, asimismo, la superioridad en la precisión cuantitativa del paradigma nuevo, pero añade que esto no es un criterio suficiente para cambiar de modelo. Todas las teorías son más o menos exactas y poseen buenos argumentos explicativos de los hechos. [N de la R. Véase lo que al respecto diría Popper.]

 Lo estético será, para Kuhn, factor de persuasión en la competencia y lucha de los paradigmas. El que una teoría sea más simple, más armónica y equilibrada, al margen de todo contenido, supone un elemento de atracción y de interés que va a contribuir a que muchos científicos, desconcertados por el fracaso del modelo anterior, abandonen éste y se unan al nuevo paradigma.

En el paso de la astronomía ptolomeica a la copernicana el factor estético jugó un gran papel.

Las dos teorías predíctivamente y explicatívamente eran igualmente satisfactorias para dar razón de las apariencias, pero el copernícanismo era más armonioso, coherente y natural que el complicadísimo sistema de epiciclos y deferentes de Ptolomeo.

La fe es otro factor esencial para el cambio paradigmático, la confianza que inspira la nueva teoría para resolver todas las cuestiones y problemas que el anterior modelo no pudo. La trasposición sucesiva de esa confianza hacia el nuevo modelo constituirá la Revolución Científica.

Sin embargo la fe, las consideraciones estticas y los otros factores, aunque son útiles para adoptar un nuevo paradigma, no son determinantes ni responsables del cambio.

Es el acuerdo de la Comunidad Científica que tiene a su cargo esa labor. Establece los criterios -que no son justificables objetivamente- y lleva a cabo la elección mediante un acuerdo que los va a orientar para escoger entre teorías e inaugurar una nueva tradición científica.

Este aspecto de la teoría Kuhniana va a provocar fuertes discrepancias entre las posturas racionalistas y no racionalistas de la ciencia, y no sólo por la imposibilidad de justificar la elección entre paradigmas sino por las consecuencias en el progreso científico.

¿Habrá alcanzado la ciencia en su acceso a la verdad un estadio jerárquicamente superior al anterior. Allí donde el racionalista vea progreso, Kuhn verá un mero cambio que habrá de ser sociológica y psicológicamente explicado.

La mayor parte de los filósofos occidentales han creído en la posibilidad de llegar de forma definitiva a la verdad plena y al fondo de la realidad de las cosas [N de la R. No los contemporáneos.]. El intento como de evolución darwinista generalmente ha fracasado.

Algunos filósofos de la ciencia, los más realistas, pretenden llegar a desentrañar cómo es el mundo en sí, independientemente de nosotros, desechando todo lo subjetivo o impropio, y al ir apoderándose de parcelas, cada vez mayores, de verdad, lo llaman progreso.

Kuhn ofrece una perspectiva contraria a la realista, en la que el progreso no a guardar mucha relación con la estructura inmutable del fondo de la realidad.

Para él existen dos tipos de progreso:

1.     El progreso en la ciencia normal

2.     El progreso en la ciencia no ordinaria

Se llama progreso en la Ciencia Normal a la eficacia alcanzada dentro de un marco adecuado a la Comunidad Científica, el paradigma sobre el que se apoyan firmemente sus investigaciones de todos los fenómenos y problemas  sin revisar otra vez los principales fundamentos sobre los que disciplina.

Contribuyen dos factores circunstanciales: (a) el aislamiento del grupo dentro de la sociedad, que otorga mayor dinamismo y (b) su conjunta investigación especializada, donde el individuo asuma plenamente el paradigma y se encuentre preparado para la resolución de las crisis aun cuando su profesión no sea demasiado original ni creativa.

Se dice que hay progreso en la ciencia no ordinaria (que está profundamente relacionada con el progreso), cuando el paradigma antiguo cae, se alza uno nuevo y surge el progreso. Si no, la Ciencia de ninguna manera sería revolucionaria, no progresaría.

Los miembros de las Comunidades Científicas definen un paradigma y lo adoptan si satisface dos condiciones, según Kuhn:

1.     Ser capaz de resolver todos aquellos urgentes y extraordinarios problemas que el paradigma anterior no pudo solucionar.

  2.     Comprometerse a que todas aquellas capacidades del paradigma anterior que eran útiles para resolver problemas, no sufrirán ningún menoscabo.

Esto no significa que el nuevo modelo esté mucho más cerca de la verdad que el anterior. Para Kuhn, el progreso científico se asemeja a la evolución biológica de Darwin con la selección natural. La selección natural en la Ciencia se da por la mejor forma de llevar a cabo la práctica científica. Los distintos modelos lucharán por llevar las riendas, pero sólo el más adaptado ganará la apuesta y quedará configurado como el único modelo capaz de garantizar la investigación científica constante.

Así cada etapa progresiva superior se caracterizará por otorgar un explicación del mundo más detallada y sutil que las anteriores,pero de ninguna manera supondrá esto un progreso en línea recta hacia la verdad.

Sin embargo, esta ausencia de tendencia hacia una meta predeterminada e identificada con la verdad, no supone. como algunos filósofos de la ciencia han querido hacer notar, que la evolución y el progreso científico de la teoría kuhniana sean sumamente relativistas. Las nuevas teorías científicas son siempre más eficaces para resolver problemas y enigmas que las teorías precedentes, lo cual de ninguna manera supone que la nueva teoría se adecue de manera más exacta con la realidad.

Condensó:   Universo Odontológico

 

II. Sobre evidencias, pero ¿“falsificadas”? 

 

No las radiografías falsificadas, tan simplificadas en esta era digital y de radiovisiógrafos, ni otras no menos repudiables, sino la que el filósofo Karl Popper considera la mejor manera de describir cómo la ciencia se cuestiona y refina constantemente, por un principio que separa el pensamiento científico del no científico, la mejor manera de poner a prueba una hipótesis.

A veinte sujetos de variada experiencia les presentaron seis diferentes partidas a medio jugar, con posiciones donde las posibilidades de vencer eran similares para blancas y negras. La condición era que expresaran en voz alta sus pensamientos previos a cada movida. Compararon lo realizado con el programa de ajedrez computarizado Fritz 8, uno de los más poderosos existentes. Los novatos tendían a convencerse de que una movida impropia podría andar bien, si el contrario no jugaba la mejor. Los maestros siempre ponían a prueba sus jugadas contra las que un adversario podría demostrar como falsas. Es decir, ponían a prueba su movida contra otra que podría “falsificarla”, hacerla falsa, falsearla.

Resultó así que al someter su hipótesis a un hecho que pudiera contrariarla estaban haciendo lo mismo que, según Popper, hacen los científicos en vez de buscar la demostración a ultranza de lo que habían supuesto. Los científicos eligen, a veces, que sus rivales sean quienes se ocupen de demostrar la falsedad de sus hipótesis.

Encontraría un vínculo con una frase conocida: “Las habilidades del ajedrez son muy específicas, no aplicables a otros conocimientos.” ¿Y las habilidades del odontólogo sí? Para aproximarse a saber si es así o no, pruebe a leer el siguiente apéndice.

Apéndice

Decía Karl R. Popper (Conjectures and Refutations, 1963) que le había preocupado saber si existía o no un criterio para saber el carácter científico, o no, de una teoría; quería distinguir entre ciencia y seudociencia más allá del método empírico, esencialmente inductivo.

En un momento en que se destacaban cuatro teorías, de las cuales la einsteniana de la relatividad era la más sobresaliente, la astrología era un ejemplo de lo que no debía ser, con su base de horóscopos y biografías. Las otras tres teorías eran la marxista de la historia, la freudiana del psicoanálisis y la adleriana de la “psicología del individuo”. El mundo científico estaba conmovido con las observaciones del desvío de la luz realizadas por Eddington que habían aportado la primera confirmación importante de la teoría de la gravitación de Einstein. Para Popper, las otras tres teorías se parecían más a la astrología que a la astronomía.

Aunque podían impresionar con su potencial explicativo, capaces de explicar cualquier fenómeno dentro de sus respectivos campos, el hecho era que un caso podía ser interpretado tanto por la teoría de Adler como por la de Freud. Lo impresionante con la teoría einsteniana era el riesgo involucrado en sus predicciones, pues la ausencia de un efecto predicho podía significar la refutación de la teoría. La teoría era incompatible con ciertos resultados posibles de la observación. Si no se hubiera desviado la luz, según lo previsto por Einstein, esto hubiera vuelto falsa la teoría íntegra, la hubiera “falsificado”, “falseado”. Por otra parte, la fuerza del psicoanálisis era que siempre podía explicar cualquier forma posible de conducta humana. No puede ser “falsificada”.

Para Popper, su tesis podría resumirse diciendo que el criterio de status de una teoría es su falsificabilidad, o refutabilidad, o comprobabilidad. Algunas de sus conclusiones son:

a.      Es fácil verificar teorías, cuando se buscan confirmaciones. Una teoría no refutable por algún acontecimiento predecible no es científica.

b.     Las confirmaciones sólo cuentan si son el resultado de predicciones riesgosas, es decir, si un fenómeno previsto no se da e invalida la teoría. Si el fenómeno “prohibido” por la teoría se produce, queda refutada. Pero la irrefutabilidad no es una virtud, sino un vicio. La prueba la da la posibilidad de ser “falsificada” (no que lo sea).

c.     La confirmación no cuenta, excepto cuando es el resultado de un test genuino de la teoría.

d.     El criterio de la “falsificabilidad” resolvió el “problema de la delimitación” entre ciencia y seudociencia.

Se han planteado objeciones a la filosofía de la ciencia expuesta por Karl Popper, pero deja sustancia suficiente como para mirar con otros ojos las experiencias de nuestros científicos. Hay teorías resistentes a la delimitación, que pueden vivir pese a la existencia de anomalías. Pero es otra historia, que ésta ya se alargó bastante.

La posición final de Popper es que no se puede discriminar sobre la base de la falsificabilidad por sí sola y puede haber algunos ajustes con hipótesis auxiliares.

Condensó:   Universo Odontológico

 

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