Las digresiones, indiscutiblemente, son el rayo de sol, la vida, el alma de la lectura.  Si las quitan de mi libro, por ejemplo, bien podrían llevarse también el libro con ellas—reinaría un frío invierno en cada página – […] incorporan la variedad, e impiden que el  apetito decaiga." Lawrence Sterne, (en su obra cumbre, plena de humorísticas digresiones)


          

   

Febrero: mes de Santa Apolonia

Día (no universal) de la Odontología

 

Cuenta Ryan Donnelly que en Roma existió un altar en una de las grandes iglesias de la ciudad, dedicada a Santa Apolonia y la gente viajaba largas distancias a pedir la ayuda de la santa para que pusiera fin a su dolor, para lo que recitaban lo que sigue:

 

0h, Gloriosa Apolonia, santa patrona de la odontología y refugio de   todos los que sufren de enfermedades de los dientes, me consagro a ti, te ruego que me cuentes entre tus devotos clientes. Asísteme con tu intercesión ante Dios en mi trabajo diario e intercede ante Él para alcanzar una muerte feliz. [...] Amen. Aunque no menciona el dolor de muelas, se esperaba que Santa Apolonia (Fig. 1), como patrona de la odontología,  brindara alivio a quien recitara una oración similar a ésta.

                     

Fig. 1— Litografía de un original en la Colección Wesseler en la Escuela Real de Odontología, en  Estocolmo

 

Cualesquiera que sean las opiniones de la capacidad de la santa de ayudar realmente, la cuestión es: "¿Por qué es esta santa señalada  para curar una determinada enfermedad? ¿Qué causó que Santa Apolonia deviniera alivio de dolores de muelas?" Como se verá, ella tuvo una muy significativa experiencia dental propia.

Hacia el año 249 d.C., según Craughwell (2001), cuando Decius heredó el Imperio Romano y su declinante poder, el ejército romano peleaba en el frente contra las tribus bárbaras en todos los rincones del imperio en decadencia. Las grandes ciudades como Cartago, Éfeso y aun Roma sufrían mientras sus senadores y otras élites escapaban. En un  desesperado intento de ganar el favor de sus dioses, Decius publicó un edicto que ordenaba a los ciudadanos adorar públicamente los dioses romanos ante una comisión local. Los cristianos que se  rehusaron a obedecer, fueron objeto de una extendida persecución. (Otra versión esfuerzo por proteger " (Kirsch, 1907).

                 

Fig. 2. Martirio de Santa Apolonia, 249 d C,, en esta ilustración del siglo XV, en el libro de las Horas del Caballero Etienne, por Jean Fouquet

 

Cuando apresaron a Apolonia, le ordenaron que adorara los ídolos paganos (Armstrong, 1995), pero en vez ella se persignó y así causó la fractura de los ídolos en miles de pedazos. Entonces, a la futura santa le extrajeron los dientes, uno por uno. (Fig. 2)  Otra fuente dice que los cristianos de Alejandría respetaban a Apolonia por su castidad, devoción y actos caritativos, pero que al rehusarse a ofrecer un sacrificio pagano, le fueron volteados los dientes a mazazos. Aunque haya variantes de una a otra historia, concuerdan en el hecho de que perdió sus dientes a manos de sus agresores (McNamara, 2003).

Después, narra Beresford (2001), de una maligna manera, la "venerable y vieja virgen" fue amenazada con la hoguera para obligarla a someterse  o ser arrojada a "las devoradoras llamas." Apolonia hizo una  pausa, dijo, para reflexionar. Cuando sus captores se la concedieron, ella aprovechó para lanzarse a las llamas y ganó un lugar en la historia de la religión cristiana. O'Connell (1956) sostiene que con esa acto, los revoltosos entendieron que prefería enfrentar la muerte por su fe.

Un contemporáneo de Apolonia, Dionisio, obispo de Antioquía de 247 a 265 d.C., escribió una carta a Fabio donde describe el martirio de Metras y Quinta y de la Santa, de avanzada edad, dice:

...con repetidos golpes le quebraron todos los dientes. Después erigieron una pira fuera de la ciudad y la amenazaron con quemarla viva si se rehusaba a repetir con ellos unas palabras  impías (o blasfhemar contra Cristo, o invocar los dioses paganos). Cuando, a su requerimiento, le concedieron alguna libertad salto presurosa al fuego y murió quemada. (Kirsch, 1907).

               

Fig. 3—Santa Apolonia, por Francisco de Zurbarán, Museo del Louvre, París.

 

Por proteger a los que sufren por las muelas, pasó a ser designada  Santa Patrona de la Odontología. La han retratado joven y bonita, no como mayorcita (Fig. 3). Armstrong (1995) señala que le ponen un collar de dientes o la hacen sostener una muela con un par de pinzas. La hoja de palma que sostiene es su símbolo, significante de victoria sobre la muerte. Se la recuerda el 9 de febrero y sus dientes y maxilares estarían en una cantidad de iglesias de toda Europa. De las más antiguas capillas que la recuerdan y que quedan aún, una está en la villa de Perelle, parroquia de San Salvador, en la isla de Guernsey.

El autor, Dr. Ryan Donnelly es graduado de la Escuela de Odontología de la Universidad de Ciencias de la Salud, de Oregón, USA. Este artículo, aquí resumido, originalmente se publicó en el Journal of the History of Dentistry
Vol. 53, No. 3 /nov 2005, p.97.


                                             
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