Dentistas desde el espacio

Hace un tiempo, recogí en la Web un material que me pareció curioso y digno de esta sección, pero perdí la fuente y no sé por dónde anduve navegando (¿nubes de Úbeda, quizá?) y lo incluyo sin la debida referencia.

Un visitante del espacio que llegara a la Tierra podría describir un culto vinculado a los dientes ahora común en muchas sociedades industrializadas. La gente cree en ese culto dentario incuestionablemente, y a los hacedores de lo sagrado les dicen doctor.

Este culto exige una ceremonia de iniciación en la cual se adhieren a los dientes los objetos materiales sagrados. Después siguen dos años difíciles de ordalía hasta que emergen purificados y los objetos materiales sagrados son retirados en un rito de pasaje.

Esta gente vive en una sociedad que admira lo que ve en los anuncios, en las revistas y un lugar místico que llaman Hollywood (bosque sagrado). Tanto los creyentes como los sacerdotes toman sus ideales de allí.

Los practicantes de este culto tienen una obsesión con líneas y ángulos. Los novicios se sientan por largas horas en salones oscurecidos mirando imágenes preparadas por la élite sacerdotal a quienes escuchan atentamente y procuran imitar.

Los creyentes acuden a lugares dispersos, en los que se destacan sillones peculiares en los que se recuestan mirando hacia arriba. Se recurre a todas las formas de las prácticas antiguas, desde atar dientes con alambres hasta extraerlos. El misterio de qué dientes quitar y de dónde parece determinado por alguna suerte de ritual distintivo de la sala de aprendizaje a cargo del sacerdote.

El sacerdocio se identifica por el lavado frecuente de las manos y por el uso de unos recubrimientos especiales olorosos. Atribuyen gran importancia a este comportamiento. Utilizan un gran muestrario de instrumentos y de objetos decorativos que fijan a los dientes por un tiempo. Curiosamente, los creyentes acuden al punto del ceremonial sólo una vez por mes – curioso considerando el gran tamaño de su ofrenda mensual en moneda local.

Después del rito de pasaje con imágenes y una sustancia pegajosa que endosan en las bocas de los suplicantes, retiran el aparataje de los dientes y dan al paciente un objeto rosado para que lleven en la boca. Aparentemente, es un talismán de algún tipo, del que los creyentes dicen que lo usan para su beneficio... pero a menudo no obedecen las indicaciones.

Los practicantes del culto parecen estar bien pagados. A menudo pasan su tiempo de ocio pegándolo a una pelota blanca poceada con implementos inapropiados para la tarea. Se sabe de algunos sacerdotes que arrojan con rabia los implementos del juego.

 

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