Enquiridión

 

El Manual de Testut al que apelamos para repaso antes de rendir Anatomía, era un enquiridión, es decir, un libro de poco volumen que contenía mucha teoría o información; un libro pequeño para ser llevado en la mano para referencia. Etimológicamente, la palabra proviene del griego, integrada por en = “en” + kheir = “mano” y el diminutivo griego idion.

Los libros del mes se llaman ambos Enquiridión, uno de Epicteto y otro de Erasmo, y ambos son manuales que NO recomendamos a todos nuestros lectores; pero que les vendría muy bien a dirigentes y gremialistas (?) odontológicos y a políticos en general.

Pero bueno, no pidamos pensamiento a elemmentales y cuadrados, ni peras al olmo, y cuando damos información así es porque confiamos en los lectores que nos siguen (¡Obvio, si nos siguen por algo es!)

Sígannos, que no los defraudaremos, cliqueando en el libro del mes.

 

El broquel de la boca

 

Un broquel es hoy en nuestra lengua un escudo pequeño de madera o de corcho; en forma más genérica, puede ser también un amparo o cobertura de defensa. En México, se emplea como nombre de un zarcillo.

Los romanos colocaban en sus escudos, un altorrelieve de una cabeza humana con la boca abierta, de la cual salía una punta con la que amenazaban a sus adversarios al tiempo que se defendían. Bocas hay que nada tienen que envidiar a la agresiva de esos escudos. De esa aguerrida boca –bucca, diminutivo buccula – se pasó al francés antiguo bocle, a bocler y hoy bouclier para denominar al escudo entero. En el Cantar de Mio Cid aparece como bloca y la líquida l se transformó en la varonil r (dijo Covarrubias).

No es de extrañar, pues, que algunos pacientes se abroquelen cerrando la boca a nuestros intentos de curar sus males o de “erradicarlos.” ¡Y qué bien le cae esta palabra a las extracciones!

 

Broca, que puede hacer referencia a la herramienta denominada “broca” y al instrumento de Gates-Glidden o de Peeso que algunos llaman así, nada tiene que ver etimológicamente con el broquel. Existe brocchus (o broccus = dentón, DRAE) en latín con el significado de “persona que tiene los dientes o la boca muy salidos hacia fuera,“ que también se dice bronchus o broncus, con lo cual terminaríamos en que quien tiene “bronca” saca agresivamente los dientes. En verdad, según el DRAE, “bronca” viene del latín vulgar brŭncus, y este cruce o condensación joyceana de la ya vista broccus con trŭncus, tronco. [Como decía mi tío Epifanio, “¡hay cada tronco que da bronca!”]

Absolutamente nada que ver con el célebre Pierre Paul Broca (1824 - 1880), médico, anatomista y antropólogo francés, quien definió el área de Broca: sección del cerebro humano involucrada en la producción del habla, el procesamiento del lenguaje y la comprensión. Nos hace sentir así muy justificados cuando en estas digresivas nos metemos con el procesamiento del lenguaje y con la comprensión. Como se verá con el odontopédiátrico editorial invitado de MAYO. Léalo que vale la pena. Modestamente.


 
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