La muela del Currito

 

En esta narración, el celebrado Pedro Muñoz Seca (el autor de la comiquísima La venganza de Don Mendo) cuenta las desventuras dentales del Currito Pelusas, el “Cárcamo”, conocido torero andaluz, quien muestra su muela muy dolorida al odontólogo.

“- Pero si está completamente hueca -añadió el dentista hurgándole con un estiletito y haciéndole ver todo el sistema planetario. [...] como está hueca, al apretar se haría cien pedazos, y sería peor el remedio que la enfermedad. Además, está la encía muy inflamada y no es procedente la extracción.

- Pero ¿vasté a dejarme en este rabiaero?

- No, hombre, no seas impaciente; por lo pronto, voy a matarte el nervio y a quitarte el dolor; más adelante, cuando vuelvas de Madrid, te empastaré la muela y te la dejaré nuevecita. [...] Cuando te duela mucho, avísame. [...]

Currito Pelusas, que había entrado en la casa de D. Sebastián Pringuizuela con la cara lívida, la boca entreabierta y la mano en el carrillo, como si fuera a echar un pregón, salió de allí alegre y decidor, más radiante que el propio Febo y con más contoneo que una mecedora.

Pero el bienestar le duró poco. [...] Apenas llegó a Madrid, tomó un carruaje y se dirigió a la casa de uno de los más renombrados dentistas.

- Arránqueme usté esta muela, por los clavos e Cristo, porque me tiene hecho harinas y necesito atoreá esta tarde. [...]

- Lo que haré para quitarle el dolor es matarle el nervio.

- ¿Matarme el nervio? -exclamó el novillero, estupefacto-. ¡Señó, si ese nervio está ya que jiede!

- ¿Cómo que jiede? ¿Qué quiere usted decirme?

- Que ese nervio está más que muerto.

- ¡Hombre! Querrá usted saberlo mejor que yo? -repuso el dentista [...]

- ¿Y querrá usté saberlo mejor que yo, que m’ha costao dos duros el entierro?”

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