La caries de Cleopatra

   

Aunque usted no lo quiera creer, se ha tenido la osadía de atribuir a la renombradísima Cleopatra la posesión de innumerables caries, una nariz ganchosa y relleno cárneo abundante . Adel Murad plantea la cuestión y cita una revista británica “de calidad”: “Cleopatra, la reina del antiguo Egipto que sedujo a Julio César y a Marco Antonio con su supuesta irresistible belleza se habría revelado petisa, rolliza y necesitada de un buen dentista.”

Las medallas y monedas que la mostrarían así no son muy confiables, pues la técnica de acuñación no estaba muy desarrollada. Habría tenido una nariz fina y en punta proporcionada con el rostro. Pascal dijo que si hubiera sido más corta, la historia del mundo hubiera sido otra. Lo complementaba con una voz seductora y elocuencia, según Cicerón y otros. Es pobre la evidencia de una supuesta gordura, quizá era más bien baja, alrededor de 1m50 y mal podía tener dientes afectados quien consumía una dieta sana de frutas y vegetales abundantes, más carnes varias.

Amada por Julio César y por Marco Antonio, seguramente no fue por su fealdad supuesta, sino por una belleza real a la que se sumaba un buen conocimiento de la cultura griega aportada por Alejandro Magno, por su dominio de la literatura, las matemáticas, la astronomía, la medicina, y hasta montaba a caballo. Se podía expresar perfectamente en varios idiomas, incluido el egipcio, que fue la primera de los Ptolomeos en hablarlo. Si le agregamos un buen sentido del humor, entendemos su fama y no podemos creer que unas monedas mal acuñadas revelaran una mala dentadura y un pobre aspecto.  

                  

Mary Hammer sostiene que las cabezas de mármol y monedas no le hacen justicia. Ningún egiptólogo que se respete tomaría en serio las descripciones desfavorables de Cleopatra. Los curadores del Museo Británico sostienen que no son demasiado consistentes los pocos retratos que nos llegaron de la reina.

 

 

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