Tres chiflados dentistas

Van para 70 años de la primera comedia de 18 minutos de Los tres chiflados y no hay persona del mundo occidental que los desconozca. Durante 24 años produjeron ocho de esos cortos por año y en nada menos que cinco de todos ellos, Moe, Larry y Curly tocaron la odontología. Es más, Larry una vez perdió un diente durante sus agitadas y bastante violentas actuaciones y otra vez recibió yeso dental en un ojo.

De los cinco filmes más dentarios, Sanos, ricos y tontos (1938) tiene que ver con la profesión y en los otros cuatro el ambiente es más “profesional”. Por ejemplo, en La momia (1948),  que transcurre en el Egipto antiguo, Shemp (en el trío después que Curly) se hace pasar por dentista de la época y le extrae un molar que le dolía al mismísimo faraón y en premio lo casa con su desdentada hija.

En Todo el mundo está chiflado (1941) son tres limpiadores de ventanas que se introducen en el consultorio del Dr. Yankum (“arráncalos”) cuando éste sale y prueban suerte con un paciente dolorido que llega en ese momento. Cometen una serie de tropelías en el consultorio antes de que la acción cambie de escenario.

En Apenas si puedo esperar (1943), Curly sufre una odontalgia tras roer un hueso de jamón y tiene un movido sueño después que Moe prueba varios métodos para sacarle la muela, incluido un explosivo en la boca. Sueña que lo llevan a un consultorio, donde oye que un paciente tiene este diálogo con un dentista: “¿Qué hacía antes de ser dentista?” “Era carnicero” “¡Para mí, sigue siéndolo!” Moe se sienta en un sillón y un segundo dentista viene y le saca una muela, erradamente, después de “doparlo”.Horrorizado en el sueño, Curly se cae de su cama alta sobre Moe y Larry. Moe le da un golpe en la mandíbula y sale volando el diente dolorido.

Finalmente, en El diente saldrá (1951), la más “dientosa” y el más fuerte retrato del cine de lo que es odontología dolorosa, los tres chiflados en una de sus habituales huidas caen en una escuela dental “de una semana”. Se anotan y, bajo la dirección de una provocativa y dientuda profesora cometen varios trabajos. Entre éstos, un grotecto juego de completas de dientes como colmillos animales que golpetean, muerden, hablan y cantan. Después de cantar, le muerden un dedo a Sep y la nariz a Moe. En su graduación les recomiendan irse lejos, “al Oeste”, donde abren un consultorio dental. Comienzan por atender a un dolorido y veterano vaquero al que Sep diagnostica con un trabalenguas y después le pone torno y no sólo al cowboy sino también a Moe y a sí mismo. Los interrumpe el comisario, que echa al vaquero, y se sienta para que le extraigan una muela con caries.* Shemp consulta su libro, pero erradamente toma “El Carpintero Aficionado” y procede según extrañas indicaciones. Termina extrayendo el diente errado y cierra el filme con los tres huyendo de los tiros del sheriff.

 

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